domingo, 28 de octubre de 2012

Capítulo 21 -PARTE 1



Posteriormente, Quijote divisó a un hombre a caballo con algo reluciente en la cabeza, según él, el yelmo de Mambrino. En realidad era un hombrecillo (barbero) montado en un asno que se había puesto en la cabeza una bacía para no mojar su sombrero, ya que había empezado a llover. Don Quijote rápidamente se abalanzó sobre el hombre arroyándolo. El barbero echó a correr dejando la bacía en el suelo. Don Quijote la cogió y que quedó maravillado de esto, mientras Sancho se volvía a reír. Don Quijote dice que le servirá para protegerse de piedras. 

También dice que vengará a su escudero cuando le hagan algo grave. 

Sancho se quedó con el nuevo asno (el del barbero) y dejó el suyo.

Sancho cuestiona la forma de actuar de caballero errante y qué conseguiría siendo su escudero. Don Quijote le quita esa idea contando que si seguían haciendo lo mismo, llegarían a una corte aclamados por la población, por los caballeros, por el rey que lo llevaría a ver a su seguro hermosa hija, de la cual el caballero se enamoraría y ella de él. Cenaría con la familia real, un antiquísimo sabio lo coronaría como el mejor caballero del mundo, después iría a servir al rey contra su íntimo enemigo. Antes pero se despediría de la infanta acudiendo a sus aposentos clandestinamente, ayudado por una doncella de confianza; y se despediría también del rey y la reina justo antes de marcharse. En la guerra lucha, vence, la infanta sufre por él, éste vuelve al reino, se casa con la infanta, muere el rey, el caballero se convierte en el nuevo rey y después recompensa a su escudero con la mano de una doncella de la infanta. Eso dice que hará Don Quijote, pero primero tenían que conseguir méritos. Sancho quiere tener cuando sea noble a un barbero siempre detrás de él.
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