domingo, 28 de octubre de 2012

Capítulo 23 -PARTE 2



En la Cueva de Montesinos, metiéndose Don Quijote en ella, vio a un anciano que le quiso mostrar las maravillas de ese mundo y que era ese el mismísimo Montesinos. Vio un sepulcro de mármol con un caballero de carne y hueso tendido encima con mano derecha en el corazón; era Durandarte. Estaban ambos hechizados por Merlín. Éste, a doña Ruidera, hijas y sobrinas las convirtió en lagunas y al escudero Guadiana  en río. Montesinos le quitó el corazón a Durandarte y se lo entregó a Balerma. Don Quijote vio una procesión de chicas, con Balerma entre ellas y con el corazón de Durandarte entre las manos; estas mujeres también permanecían allí encantadas. 

Sancho Panza no se cree nada, piensa que su amo se ha vuelto completamente Loco

El de la Triste Figura vio también a la supuesta Dulcinea y a las dos doncellas que la acompañaban aquel día. Una de esas doncellas le pidió media docena de reales, pero Don Quijote solo tenía 4, que se los dio a cambio de un acto irresponsable de la chica.

Según el hidalgo, estuvo tres días en la cueva, según los primos y Sancho, cuando lo sacaron dormido había transcurrido en total una hora.


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