En la Cueva de Montesinos, metiéndose Don Quijote en ella,
vio a un anciano que le quiso mostrar las maravillas de ese mundo y que era ese
el mismísimo Montesinos. Vio un sepulcro de mármol con un caballero de carne y
hueso tendido encima con mano derecha en el corazón; era Durandarte. Estaban
ambos hechizados por Merlín. Éste, a doña Ruidera, hijas y sobrinas las
convirtió en lagunas y al escudero Guadiana en río. Montesinos le quitó el corazón a
Durandarte y se lo entregó a Balerma. Don Quijote vio una procesión de chicas,
con Balerma entre ellas y con el corazón de Durandarte entre las manos; estas
mujeres también permanecían allí encantadas.
Sancho Panza no se cree nada, piensa que su amo se ha vuelto
completamente Loco
El de la Triste Figura vio también a la supuesta Dulcinea y
a las dos doncellas que la acompañaban aquel día. Una de esas doncellas le
pidió media docena de reales, pero Don Quijote solo tenía 4, que se los dio a
cambio de un acto irresponsable de la chica.
Según el hidalgo, estuvo tres días en la cueva, según los
primos y Sancho, cuando lo sacaron dormido había transcurrido en total una
hora.
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