El cura y el barbero fueron a casa de Don Quijote para
sanarle de su locura. Para ello le quemaron los libros de caballerías y taparon
el aposento de los libros mientras el hidalgo estaba dormido. Le dijeron
después a la ama y a la sobrina que cuando Don Quijote despertase y se diese
cuenta de había desaparecido ese aposento, le contasen que un encantador se los
había llevado. Don Quijote dedujo que habría sido el mago Frestón, porque el
caballero debía enfrentarse a un amigo del mago y éste temía que lo venciese,
por lo tanto, procuraba amargar a Don Quijote siempre que podía.
Posteriormente, Quijote va vendiendo cosas para armarse cual
caballero. Queda Don Quijote con su escudero Sancho para partir en busca de
aventuras y del mago, sin despedirse de nadie, Don Quijote en un caballo y
Panza en un asno. Don Quijote le promete a Sancho que sería gobernador de una
ínsula.
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