Un duque y otras noblezas montaron a Don Quijote y a Sancho
Panza en un caballo de madera (Clavileño). Les dijeron que el caballo les
llevaría por el cielo a un lugar remoto, donde Sancho tendría su ínsula,
siempre y cuando fuesen con los ojos vendados. Una vez subidos, las personas de
alrededor del caballo de madera, simularon la subida al cielo de éste, primero
soplando aire sobre los dos hombres y después calentándolos con fuego. Para
finalizar, quemaron el caballo, con cohetes dentro, que hicieron explotar el
objeto de madera por los aires. Una vez se quitaron las vendas el caballero y
su escudero, vieron que aun estaban en el mismo jardín.
Sancho explicó que había estado en un momento del trayecto,
revoloteando por el cielo con las siete cabras, hecho que no creyó Don Quijote.
No hay comentarios:
Publicar un comentario