domingo, 28 de octubre de 2012

Capítulo 22 -PARTE1



Al alzar la vista vio una docena de condenados atados con cadenas custodiados por cuatro hombres armados, dos de ellos a caballo, que se dirigían a servir al rey en las galeras, forzados, castigados por sus delitos. El caballero empezó a preguntar uno por uno sus pecados y los años que estarían en las gurapas.
El primero le contestó que por amar, por amar a un objeto que robó.
El segundo por músico y cantor, es decir, por confesar que era un ladrón de bestias.
El tercero por no tener diez ducados con los que pagar la condena.
El cuarto estaba llorando y un compañero suyo explicó que estaba allí por alcahuete y hechicero. Lo de alcahuete Quijote se lo tomó bien, pero con lo de hechicero, le dijo que esos años en gurapas se los tenía merecidos. El viejecillo se culpó por ser alcahuete aunque pensaba que no era nada malo, pero que lo de ser hechicero fue sin querer. Después volvió a llorar.
El siguiente comentó que fue condenado por burlarse demasiado de dos primas y otras dos no primas.
El sexto, estaba mucho más atado que los demás. Era un pillo que había escrito un libro donde había escrito su vida, llamado Ginés de Pasamonte. Éste estaba llevando la contraria varias veces a un comisario y éste le iba a dar un porrazo cuando Don Quijote se puso por en medio y evitó el impacto.
Don Quijote viendo que habían sido injustamente castigados y forzados en contra de sus voluntades, los liberó atacando a los guardas. Durante el revuelo, se libraron los presos de la cadena y ayudaron a que se completase el motín. Don Quijote, una vez liberados los presos, les ordenó a cambio de que les hubiese dado la libertad, que fuesen a visitar a Dulcinea del Toboso y que les explicasen esa gran aventura. Los presos se negaron y Don Quijote entró en cólera. Los condenados, se pusieron de acuerdo y apedrearon al caballero, a su escudero y a los dos animales que llevaban. Después despojaron a Sancho y robaron objetos al hidalgo.


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